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Vender un mini-curso de 7 días en 2026: guiones de lecciones, tareas y un lanzamiento sin webinar

Un mini-curso de 7 días es una de las formas más claras de vender tu experiencia desde casa: es lo bastante corto como para que la gente ocupada lo termine, pero lo bastante estructurado como para ofrecer un resultado medible. La clave está en diseñarlo como un producto, no como siete publicaciones sueltas: guiones diarios claros, tareas que hagan avanzar al alumno y un lanzamiento que funcione sin directos.

Elige el resultado adecuado en 7 días y diseña el recorrido de aprendizaje

Empieza con un único resultado práctico que alguien pueda alcanzar en una semana. “Escribir un CV en siete días” funciona; “ganar confianza” es demasiado abstracto. En 2026, los compradores cuidan mucho su tiempo, así que tu promesa necesita una meta concreta: un documento, un calendario, una plantilla funcional o una rutina repetible que puedan seguir usando después del Día 7.

Después, estructura el recorrido en tres fases: preparación (Días 1–2), impulso (Días 3–5) y consolidación (Días 6–7). Esto evita que metas todo el valor en el Día 1 y dejes a la gente saturada. Una comprobación simple: cada día debería requerir entre 20 y 45 minutos para consumir el contenido y entre 20 y 60 minutos para completar la tarea, según tu público.

Por último, define los límites desde el principio: qué incluye, qué no incluye y cómo se ve el “éxito” al terminar la semana. Esto reduce solicitudes de soporte y reembolsos, porque la gente sabe exactamente lo que compra. Mantén el alcance ajustado y deja los recursos opcionales para después de completar la tarea principal.

Valida el tema rápido y fija un precio acorde al esfuerzo

Validar no exige un webinar ni semanas de investigación. Usa una página breve de preventa y haz tres preguntas: qué han probado ya, qué les frenó y qué quieren conseguir en siete días. Si no puedes describir el “antes” y el “después” en una frase, la idea aún está poco definida.

Para el precio, ancla la cifra al resultado y al nivel de soporte. Un mini-curso autoservicio con plantillas claras suele costar menos que una versión con feedback diario. Si ofreces feedback, pon límites: por ejemplo, “una revisión por persona en los Días 3 y 6” en lugar de mensajes ilimitados.

Elige un método de pago que no añada complejidad. Algunos creadores usan Gumroad, que indica públicamente una comisión plana del 10% por venta en su página de precios, de modo que puedas calcular las tarifas en tu margen. Si prefieres un checkout directo, Stripe Checkout permite enviar al cliente a una página de pago alojada por Stripe desde un botón o un enlace sencillo.

Escribe guiones diarios que se sientan factibles, no académicos

Un buen guion de 7 días repite el mismo ritmo para que el alumno no pierda energía entendiendo el formato. Usa una estructura fija: “Qué haremos hoy”, “Por qué importa”, “Pasos”, “Ejemplo” y “Tarea”. Cuando cada día se ve familiar, aumenta la tasa de finalización.

Mantén las lecciones orientadas a la acción. Si necesitas teoría, colócala después del primer paso práctico. Por ejemplo, el Día 2 puede empezar con “Rellena la plantilla base” y luego explicar por qué esa plantilla funciona. Este enfoque, al revés de lo habitual, encaja mejor en programas cortos donde la gente quiere avanzar, no escuchar una clase larga.

Incluye elementos que reduzcan la fricción: una checklist, una sugerencia de tiempo (“haz un sprint de 15 minutos”) y una tarea opcional de nivel avanzado. Esa tarea extra es importante: da un reto adicional a alumnos avanzados sin obligar a principiantes a seguir un ritmo irreal.

Tareas que generan resultados: 7 plantillas reutilizables

En un formato de una semana, las tareas son el producto. Usa acciones que produzcan progreso visible y que sean fáciles de verificar. Funcionan bien en muchos nichos: un plan de una página, una hoja de cálculo completa, un mensaje redactado, un ensayo grabado de 60 segundos o una lista de verificación marcada.

Aquí tienes siete patrones de tareas que puedes adaptar a casi cualquier tema: (1) auditoría inicial, (2) checklist de preparación, (3) plantilla del “primer borrador”, (4) ejercicio de restricciones (quita un 20% de complejidad), (5) bucle de feedback (rúbrica de autoevaluación), (6) día de implementación, (7) plan de mantenimiento para los próximos 14 días.

Haz que la entrega de tareas sea opcional, salvo que el feedback sea tu diferenciador de pago. Si recoges entregas, fija una regla estricta: un archivo, un formato, una fecha límite. Esto protege tu tiempo y hace que la experiencia del alumno sea más clara.

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Lanza y entrega sin webinar: el sistema de 7 correos

Un lanzamiento sin webinar funciona mejor cuando posicionas tu mini-curso como un “sprint guiado” con fecha de inicio clara y cierre firme. No intentas entretener a una audiencia en vivo; ayudas a alguien a comprometerse. Eso significa que tu embudo debe ser corto, específico y respetuoso con la atención.

Usa una secuencia simple de 7 correos durante 7–10 días: Correo 1 (problema + resultado), Correo 2 (victoria rápida + prueba), Correo 3 (cómo funciona el método por dentro), Correo 4 (caso o ejemplo), Correo 5 (FAQ + objeciones), Correo 6 (recordatorio 24 horas), Correo 7 (cierre final). Cada correo debe apuntar a una sola acción: leer, responder o comprar.

La automatización es lo que lo hace sostenible. Muchos creadores usan las automatizaciones visuales de Kit (ConvertKit) para segmentar suscriptores según acciones (registro, compra, clic en enlace) y enviar secuencias específicas. El objetivo no es la complejidad, sino la mínima lógica necesaria para no enviar correos de venta a quienes ya han pagado.

Entrega, soporte y confianza: lo que debes preparar antes de vender

Prepara la entrega como si fueras a estar offline. Decide cómo llegarán las lecciones: por correo, en una página privada o mediante un enlace a una carpeta compartida. Luego crea un mensaje de bienvenida “Día 0” con expectativas claras: fecha de inicio, tiempo diario estimado, cómo pedir ayuda y cómo se ve el “hecho” al final del Día 7.

Define límites de soporte que puedas cumplir: una sola bandeja de entrada, una ventana diaria de respuestas y un tiempo de respuesta garantizado (por ejemplo, dentro de 24 horas en días laborables). Si vendes desde casa, la constancia importa más que la velocidad; la gente, sobre todo, quiere saber que estás presente y eres fiable.

Por último, protege la confianza con tres elementos: una política de reembolso clara, una nota sencilla de privacidad para correos y un desglose transparente de lo que incluye la compra. Cuando esto está visible antes del pago, reduces contracargos y el tiempo invertido en malentendidos.